Saint-Gobain vuelve a producir vidrio 164 días después del incendio de su horno
El horno flotante de Saint-Gobain vuelve a producir vidrio. Ayer sábado, 164 días después de la destrucción del equipo anterior a causa de un escape o colada de vidrio en estado líquido, el corazón de la fábrica de La Maruca volvía a ofrecer los primeros metros de producción. Sobre las 10.15 horas de la mañana, el nuevo horno flotante ofrecía el primer material de su historia. Su escasa calidad provocó que se tirase, como sucede habitualmente cuando la producción no alcanza la calidad fijada.
A partir de ese momento, el personal de Saint-Gobain trabajó para que la salida de vidrio tuviese un ritmo constante, como sucede en condiciones habituales. Después de un intenso sábado, sobre las 19 horas, el horno alcanzaba el ritmo de producción.
Hasta que registre niveles normales, la producción de vidrio plano rondará las 550 toneladas diarias (una cantidad que ayer no se alcanzó) que no se podrá aprovechar industrialmente.
El próximo objetivo del personal de Glass es trabajar hasta conseguir que la producción ofrezca la calidad necesaria para su posterior elaboración y la cadencia habitual. En unos diez días, el vidrio podría comenzar a transformarse.
Hasta ese momento, las instalaciones locales se abastecerán con el material de otras fábricas que llegan en camiones, como ha sucedido desde el 12 de marzo de 2008. La llegada de materia prima por carretera disminuirá en la medida que el horno encuentre su estabilidad.
Los rendimientos habituales pueden tardar en alcanzarse entre cuatro y cinco meses. De todos modos, el personal de Saint-Gobain ya ha superado las fases más difíciles en la reconstrucción de un horno de estas características y, además, en un tiempo récord.
No puede olvidarse que la tecnología de los ´float´ data de los años 50 y no existen muchas referencias sobre un proceso como el vivido en la fábrica de Avilés.
El nuevo horno tiene una capacidad de producción de 800 toneladas, superior al equipo que sustituye, e incorpora importantes novedades tecnológicas.
Así, desde Saint-Gobain se ha explicado que reducirá el consumo de energía y permitirá producir vidrios extrafinos.
Actualmente, este tipo de producto no se elabora en Avilés, con lo que se incrementará la competitividad de las instalaciones de La Maruca. Su vida útil se ha fijado en 18 años, lo que representa una garantía para el futuro de las instalaciones.
El arranque de un horno float o flotante es un proceso complejo y laborioso. Una vez que se construyó la estructura, el pasado 6 de agosto se procedía al encendido del equipo.
A partir de esa fecha, el equipo debía alcanzar de formar progresiva una temperatura de 1.580 grados centígrados, que necesita para la elaboración del vidrio. Mientras se vigilaba que el calentamiento de la instalación se realizaba sin ningún inconveniente, se procedía al llenado con los áridos que se emplean como materia prima para la elaboración del vidrio.
En concreto, se utilizaron cerca de 1.600 toneladas, la máxima capacidad que admite la instalación. Una vez que se normalice la situación, se aportará materia prima en función de las necesidades de producción.
Saint-Gobain Cristalería emplea en Avilés a 600 trabajadores distribuidos en tres divisiones: Glass, Sekurit y el Centro de Investigación y Desarrollo.
02.09.2008, Saint-Gobain
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